El pensamiento es la fuerza que subyace a todo. ¿Y qué queremos decir con esto? Simplemente esto: Cada acto, cada acto consciente, está precedido por un pensamiento. Tus pensamientos dominantes determinan tus acciones dominantes. En el reino de nuestras propias mentes tenemos el control absoluto, o deberíamos tenerlo, y si en algún momento no lo tenemos, entonces hay un método por el cual podemos ganar el control, y en el reino de la mente convertirnos en maestros completos.
Para llegar a la base misma del asunto, veamos esto por un momento. Porque si el pensamiento es siempre padre de nuestros actos, hábitos, carácter, vida, entonces es necesario primero que sepamos plenamente cómo controlar nuestros pensamientos.
Aquí vamos a referirnos a esa ley de la mente que es la misma que está en conexión con el sistema nervioso reflejo del cuerpo, la ley que dice que siempre que uno hace una determinada cosa de una manera determinada es más fácil hacer la misma cosa de la misma manera la próxima vez, y aún más fácil la siguiente, y la siguiente, y la siguiente, hasta que con el tiempo llega a suceder que no se requiere ningún esfuerzo, o ningún esfuerzo que valga la pena hablar; pero al contrario requeriría el esfuerzo.